Una investigación de la Universidad de Oxford acaba de demostrar que forzar a los trabajadores a empezar su jornada laboral antes de las diez de la mañana les hace enfermar con mayor facilidad y aumenta las posibilidades de estrés. Este estudio también asegura que trabajar entre cinco y diez horas diariamente altera notablemente los ritmos circadianos, lo que representa una «amenaza grave» para el rendimiento, el estado de ánimo y la salud mental.

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